Que es el euro digital y como funciona

 

Estimados amigos y asociados de la UPP:

Nos dirigimos a vosotros para compartir unas notas clave sobre el euro digital, un proyecto del Banco Central Europeo que, aunque pueda parecer lejano, está previsto que comience su andadura en torno a 2029. Dado que el marco legislativo se espera para este próximo 2026, es el momento idóneo para entender qué es y cómo cambiará nuestra forma de interactuar con el dinero.

¿Qué es el euro digital?

El euro digital es la versión electrónica del euro emitida por el Banco Central Europeo, diseñada para complementar al efectivo y ofrecer pagos digitales seguros y accesibles en toda la zona euro.

 

Definición y propósito

El euro digital es una moneda digital de banco central (CBDC), lo que significa que estaría emitida y respaldada directamente por el Banco Central Europeo (BCE), garantizando su estabilidad y seguridad 

No reemplazaría al dinero en efectivo, sino que funcionaría de manera paralela, ofreciendo una alternativa digital para pagos cotidianos, tanto en tiendas físicas como en línea, y entre particulares.

Su objetivo es responder al aumento de los pagos digitales y proporcionar un medio de pago europeo accesible y confiable.

 

Funcionamiento

El euro digital se almacenaría en cuentas o billeteras electrónicas vinculadas a bancos o intermediarios públicos. Los usuarios podrían realizar pagos con o sin conexión a Internet, usando teléfonos, tarjetas o dispositivos electrónicos .

Las transacciones serían seguras y privadas: el BCE no podría identificar a los usuarios ni sus compras, garantizando un nivel de privacidad similar al del efectivo.

Además, los fondos en euros digitales serían un pasivo directo del BCE, eliminando riesgos de quiebra bancaria y ofreciendo mayor seguridad que los depósitos en bancos comerciales.

 Diferencias con criptomonedas y dinero físico

A diferencia de las criptomonedas, el euro digital está regulado y respaldado por un banco central, por lo que su valor es estable y no depende de la confianza en emisores privados.

Mientras que las criptomonedas se crean mediante minería y no están sujetas a regulación, el BCE decidiría la emisión de nueva moneda digital y estaría sujeta a la normativa bancaria.

Con respecto al dinero físico, la diferencia principal es el soporte: el euro digital es electrónico, pero mantiene paridad uno a uno con el euro en efectivo y no lo sustituye.

Estado del proyecto y disponibilidad

El BCE y los bancos centrales nacionales están en fase de estudio y desarrollo del euro digital. Se espera que, si se aprueba la legislación necesaria en 2026, la primera emisión podría ocurrir alrededor de 2029 .

El proyecto incluye pruebas técnicas, participación del mercado y medidas de inclusión financiera para garantizar que todos los ciudadanos puedan acceder a esta nueva forma de dinero 

En resumen, el euro digital representa un avance hacia pagos digitales europeos seguros, privados y regulados, complementando al efectivo y fortaleciendo la soberanía monetaria de la zona euro 

 

 

¿Cómo funciona el euro digital?

 

 El futuro euro digital está diseñado de la siguiente forma. Un ciudadano podría abrir una billetera digital en el BCE a través de su entidad bancaria, aunque no será obligatorio. Toda la gestión de dicha billetera se realizará a través de tu banco habitual o intermediarios autorizados, por tanto, la billetera virtual estará integrada en los servicios de tu entidad. Será una especie de NUEVA cuenta que aparecerá en la aplicación del banco.

 

Si un ciudadano opera con varios bancos podrá tener múltiples billeteras virtuales. Los ciudadanos podrán transferir dinero desde su cuenta bancaria a la billetera virtual, pero hasta un límite, que se estima sea de 3.000 euros. Si tienes dos billeteras, la suma de sus saldos no podrá superar ese límite global. Para hacer esto posible, es muy probable que exista una base de datos central (gestionada por el BCE o el Eurosistema) que vincule todas las billeteras de un ciudadano a un único identificador. 

De hecho, así lo indican algunos análisis del proyecto. Cuando intentes abrir una segunda billetera, el sistema verificará que el límite global no se haya superado. Para gestionar este límite de forma sencilla para el usuario, el euro digital incluye un mecanismo automático llamado waterfall (cascada). Si recibes un pago y superas el límite legal el sistema activará un “reverse waterfall” (cascada inversa) y el excedente se transferirá automáticamente a tu cuenta bancaria tradicional vinculada, donde ya no son euros digitales, sino dinero bancario convencional. 

Si quieres pagar algo y no tienes suficiente saldo, el sistema activa el waterfall y toma fondos de tu cuenta bancaria para completar la operación. En la práctica, para el usuario, la experiencia es como tener un monedero digital con un límite de aforo, que nunca se desborda gracias a este sistema automático.

El BCE recibirá los datos del ciudadano seudonimizadas, es decir, la billetera está vinculada a un identificador técnico o código cifrado. Por tanto, el BCE no conocerá el nombre del ciudadano o de la empresa titular de la billetera. 

Cuando se realice una transferencia de euros digitales entre dos billeteras de diferentes bancos, los bancos intermediarios no transmitirán al BCE los datos personales (nombre, dirección, etc.) del emisor y el receptor. 

El sistema está diseñado para que la información personal no forme parte de la transacción que se liquida en la infraestructura central del BCE. El banco central no podrá ver, rastrear ni vincular saldos o pagos entre individuos. A grandes rasgos, el flujo funcionaría de la siguiente manera:

 

 

Diseño y flujo del euro digital.

 

Dinero físico vs. Pagos offline (el gran avance)

Este sistema es realmente el sustituto del dinero físico. Uno de los grandes bulos sobre los riesgos del euro digital son los problemas de conectividad y confidencialidad. 

Debido al gran apagón eléctrico del 28 de abril de 2025, que dejó sin suministro a más de 50 millones de personas en la península ibérica, muchas personas se vieron con dificultades para almorzar o volver a casa porque no tenían metálico. 

Este incidente ha aumentado las dudas sobre la capacidad tecnológica para sustituir el dinero físico. Pero, más que un inconveniente, esta es una gran ventaja del euro digital respecto al Bizum actual y otras aplicaciones similares.

 

Para que el euro digital funcione como el efectivo, el Banco Central Europeo (BCE) ha diseñado una modalidad offline (sin conexión) que, además, prioriza la privacidad. A diferencia de una transferencia bancaria normal o un pago con tarjeta, donde el banco valida la operación en sus servidores, el pago offline se realiza directamente entre dos dispositivos (móviles o tarjetas inteligentes) mediante tecnología de proximidad (NFC o Bluetooth). 

 

Ni el Banco Central ni tu banco comercial verán qué has comprado, dónde lo has hecho ni a quién le has pagado. Los detalles de la transacción solo se quedan guardados en los chips de los dispositivos que intervienen en el pago. Es como si tuviésemos una cuenta dentro del teléfono donde solo nosotros podremos ver cómo hemos manejado dicho saldo. 

 

 Consecuentemente, es lo más parecido a entregar un billete de 50 euros. Para evitar el fraude, cuando el dispositivo móvil se conecte con tu banco para recargar saldos o para informar de la variación del saldo, el dispositivo móvil solo informará del saldo actual, pero no de los detalles de las compras individuales. 

Para que esta privacidad no se use para el blanqueo de capitales a gran escala habrá un límite máximo de dinero que puedes llevar en la modalidad offline, probablemente unos cientos de euros. También habrá un límite de cuantía por transacción; por ejemplo, no podrás pagar un coche de 20.000€ en modo offline. Para recargar tu saldo offline, tendrás que pasar dinero de tu cuenta online de tu banco a tu billetera offline de tu teléfono. 

En ese momento, tu banco sabe que has retirado dinero, pero pierde el rastro de cómo lo gastas a partir de ahí. Una de las enmiendas en el borrador del Parlamento propone explícitamente que las personas físicas no podrán tener más de un dispositivo para el euro digital sin conexión. El riesgo de robo o pérdida física en la modalidad offline existe y es muy similar al del efectivo convencional. Al almacenarse el dinero directamente en tu dispositivo (móvil o tarjeta inteligente) para garantizar la privacidad, la seguridad depende de ese soporte físico. No será conveniente acumular un importante saldo offline si no se va a utilizar. 

En resumen, el euro digital offline preserva la confidencialidad más absoluta hasta ciertos importes y es el verdadero sustituto del dinero físico.

Por tanto, el Estado, si no es por medio de una autorización judicial, no sabrá el destino del dinero online y solo si se hiciesen judicialmente con el control de tu dispositivo móvil podrían llegar a conocer cómo gastaste la billetera offline. Estaríamos en una situación de confidencialidad muy parecida a la actual. 

 

 

Ventajas del euro digital

La principal ventaja del euro digital son los pagos offline, ya comentados.

 

2 Evitar el uso del dinero de papel falso. Cuanto más usemos los medios de pago electrónico, más difícil se lo pondremos a los falsificadores para introducir el dinero falso. Hay que tener en cuenta que la Interpol incautó 1.200 millones de euros falsos en 2025 en una sola operación antes de que llegaran al mercado.

 

3 Algunos opinan que el euro digital permitiría transacciones instantáneas y con menos comisiones, incluso a nivel internacional. Hay que recordar al lector que, para pequeños importes, ya tenemos la Bizum y que el máximo importe que te permitiría transferir en Europa serán los 3000 euros de límite. Bizum está en pleno proceso de internacionalización con otras redes de pago equivalentes, como Bancomat (Italia), MB Way (Portugal) y Vipps MobilePay (países nórdicos). Bizum forma parte de alianzas como EuroPA y la European Payments Initiative (EPI). Si el objetivo es que, en unos años, puedas enviar dinero a alguien de otro país europeo, es posible que con Bizum puedas hacer esto mismo mucho antes. El Parlamento ha propuesto permitir que comerciantes fuera de la eurozona puedan recibir pagos en euros digitales. Es decir, un comercio en un país que no usa el euro (como el Reino Unido o Suiza) podría recibir pagos en esta moneda digital, pero no podría acumularla; el sistema la convertiría o la transferiría automáticamente, evitando que el comerciante la atesore.

 

4 Geopolíticamente hablando, la zona euro necesita aumentar su independencia de las empresas norteamericanas, que controlan el 70% de los medios de pago.

5 El euro digital podrá ayudar al análisis económico. Visa y Mastercard poseen una mina de oro con los datos de consumo: dónde compras, cuánto gastas, con qué frecuencia. Al usar sistemas nacionales como PIX o Bizum, esos datos se quedan dentro del ecosistema bancario del país, dejando a las redes de tarjetas “ciegas” ante el comportamiento del consumidor. A poco que Bizum se potencie en cuanto al límite transferible, se internacionalice y se adapte para el entorno empresarial, el BCE podría disponer de esa información a través de Bizum. Lógicamente, esa información debería preservar el grado de confidencialidad de los datos personales. Consecuentemente, si Bizum evoluciona, tampoco me parece un argumento de peso justificar la necesidad del euro digital por los datos estadísticos.

6 Mayor inclusión financiera. Algunos opinan que la CBDC permitirían mayor inclusión financiera, porque personas sin cuenta bancaria podría acceder a dinero digital desde su móvil. En países como Brasil o Kenya millones de personas no tenían historial crediticio para obtener una tarjeta Visa. Con las nuevas aplicaciones, solo necesitan una cuenta digital gratuita y un móvil. Esto ha bancarizado a la población saltándose la etapa de “la era de las tarjetas”. Pero para lograr la inclusión financiera no hemos necesitado de las CBDC y, además, en Europa hay poca gente no bancarizada. Por tanto, este argumento es también de poco peso.

7 Seguridad. Algunos justifican las CBDC porque son más seguras que muchas criptomonedas como Bitcoin e incluso que las cuentas en euros, porque su saldo está garantizado por el BCE. Esto es cierto, pero también lo es que los pequeños ahorradores también tienen garantizados los 3000 euros (límite de billetera CBDC) en sus cuentas bancarias tradicionales por el fondo de garantía de depósitos.

8 Mayor estabilidad. Según algunos, las CBDC, al estar respaldadas por bancos centrales, son más estables que muchas criptomonedas como Bitcoin, que pueden ser muy volátiles. La estabilidad monetaria no depende del respaldo in persona del banco central de turno, si no de la gestión de la expansión primaria y secundaria monetaria que tolere el Banco Central, así como del tipo de interés oficial. Además, estamos hablando de cantidades relativamente pequeñas respecto al conjunto de masa monetaria en circulación de la unión europea. Dado que el BCE no remunerará las billeteras, al pequeño usuario le interesará tener poco dinero en su monedero digital. Gracias al mecanismo de cascada anteriormente explicado, cuando tenga que hacer un pago y no tenga saldo, el diferencial se cargará en la cuenta que tenga remunerada. Por tanto, este argumento tampoco me parece una razón de peso.

 

Inconvenientes del euro digital

1 Control excesivo del Estado. Los críticos dicen que, en escenarios extremos, el Estado podrían limitar cómo gastar el dinero, por ejemplo, bloqueando ciertos pagos. Todo dependerá de cada modelo concreto de CBDC. Con el diseño actual del euro digital no está previsto que el Banco Central Europeo reciba todos los datos personales de cada pago cotidiano. Por tanto, el BCE no sabrá quién es el poseedor de los euros. El Banco Central sólo llevará el control de los bloques monetarios de euros digitales transferidos entre entidades, sin recibir el nombre de las partes involucradas.

2 Impacto en los bancos tradicionales. Algunos, como no entendieron cómo funciona el euro digital, piensan que, si la gente guarda dinero directamente en el banco central, instituciones como Banco Santander podrían perder depósitos, afectando el sistema financiero. Esto, como vimos, no es correcto, dado que existe un límite por billetera. Desde el punto de vista de las comisiones, en la actualidad los usuarios de Bizum no pagan comisiones y si se internacionaliza esta aplicación la banca perdería esa parte del negocio internacional, como le ocurriría con el euro digital. En ambos supuestos la banca nos empezará a cobrar comisiones por una vía u otra. Recordar que PIX Brasil, para empresas, cobra un 0,33% por transacción.

3 Riesgos tecnológicos y de ciberataques. Veo bastante remoto que un sistema centralizado, con múltiples sistemas de backups y números de serie, sea objeto de ciberataques, de riesgo de pérdida o de manipulación de datos. Por el contrario, todos los años recibimos un par de noticias respecto a robos de billeteras de bitcoin, las cuales son irrecuperables porque no existe una autoridad que respalda y vela por la seguridad del sistema.

4 Exclusión digital. El euro digital es criticado porque personas mayores o sin acceso a tecnología podrían quedar en desventaja. Esto es cierto, pero creo que cada día es menor este colectivo. Las generaciones que entran en la tercera edad están cada vez más familiarizadas con este tipo de operativa.






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