MANIFIESTO: POR LA DEFENSA Y EL FUTURO DE EUROPA

 



El mundo, tal y como lo conocemos y por el que mucha gente ha luchado durante 80 años desde el fin de la IIª Guerra mundial, está tocado, pero no hundido. La convivencia democrática, las relaciones basadas en reglas compartidas, los organismos multilaterales de los que nos dotamos para resolver los conflictos políticos, de defensa y comerciales, están siendo socavados. En este momento crucial una buena parte del futuro de la humanidad depende del papel que juegue Europa en el tablero internacional actual.

La Unión Europea ha sido un factor esencial en el desarrollo económico y social del continente del cual han salido beneficiados todos y cada uno de los países que lo componen, incluido el nuestro y nuestra Comunidad. Cabárceno, el saneamiento de la bahía y de todas las cuencas, la autovía del agua, la autovía del Cantábrico, el túnel de la calle Burgos en Santander, las carreteras regionales, la restauración del Palacio de la Magdalena, los programas Proder y Leader rurales, los puertos pesqueros, el boulevard ronda de Torrelavega, el Palacio de Deportes de Santander, el programa Cantabria en red, el pabellón 21 de Valdecilla, la estación de autobuses de Santander, la facultad de Ciencias Económicas y Derecho, el hospital Sierrallana de Torrelavega, Instituto de Hidráulica, el IBBTEC, el PCTCAN, o las ingentes cantidades provenientes de la PAC que han servido a  nuestro sector primario para su transformación. Todos estos son solo algunos pocos ejemplos de actuaciones que han contado con recursos de la UE y que han servido para el desarrollo y modernización de la región. 

Europa, en un proceso de cesión de soberanía sin precedentes por parte de los estados miembros, ha vertebrado políticas de vanguardia en el ámbito económico y social y fortalecido la calidad de la democracia tanto en la Unión como en cada país. Nuestro futuro no va a depender solo de lo que hagan los gobiernos, autonómico y central, sino sobre manera del desarrollo del camino que tome la Unión Europea. 

En estos momentos asistimos a un intento de por parte de dos fuerzas totalitarias, las que encarnan Trump y Putin, y el interés de quien lucha por la hegemonía económica, China, de limitar, cuando no cercenar el papel de Europa en estos momentos. Trump y Putin no quieren una Europa que sea un actor principal. Además de ningunear a Europa en la búsqueda de solución de conflictos, Ucrania y Gaza como ejemplos, tratan de carcomerla desde dentro apoyando e impulsando partidos que predican la limitación de la UE a un mero mercado económico sin relevancia política. Postulan un neonacionalismo patriota que alimenta el orgullo identitario y concentra en la nación la solución de los problemas. Un antieuropeísmo objetivo y militante que pretende la deconstrucción de la UE.

De conseguir sus objetivos Europa ser convertiría en un espacio subalterno, sin incidencia política, sin posibilidad de intervenir con capacidad para orientar el devenir de la historia. Por otro lado, la UE no sería un factor decisivo en el desarrollo de los países y regiones que lo conforman y dejaría de ser una referente aspiracional para miles de millones de seres humanos de lograr la extensión de la democracia y el bienestar social en el planeta. La disyuntiva es la democracia europea o el autoritarismo. 

En estos momentos el innegable que el proyecto europeo tiene debilidades, resaltadas en los informes de Mario Draghi y Enrico Letta, que es cada vez más urgente resolver. Cerrar la brecha en innovación tecnológica, diseñar una estrategia industrial coherente con los objetivos climáticos, avanzar hacia una mayor seguridad y autonomía, reduciendo las dependencias externas, eliminar las barreras internas del mercado único para crear un espacio económico integrado que abarque también energía, telecomunicaciones, servicios financieros y economía digital. Así como progresar hacia una unión de capitales que permitiera movilizar el ahorro privado de los europeos hacia proyectos productivos de escala continental (cada año unos 300.000 millones de euros de ahorro salen del mercado europeo para invertir en Estados Unidos mientras el informe Draghi alerta de un déficit de inversión de 800.000 millones de euros al año). La fragmentación en estos campos, nos ha debilitado a todos ante la supremacía estadounidense y el avance de China, India y otras potencias emergentes.

Europa debe de aprovechar sus fortalezas porque también las tiene. Son sus valores democráticos, su defensa de un orden internacional basado en reglas, su apelación a los organismos internacionales, su rechazo a la ley del más fuerte, su política de bienestar social, sus instituciones, su poderío económico, su capacidad de llegar a acuerdos con otros espacios geográficos (Mercosur, India, Sudáfrica..). Aspectos todos ellos que hacen que un proyecto complejo sea una referencia atractiva. 

Europa ahora no puede permitirse flaquear necesitamos una mayor integración, necesitamos más Europa,

En estos momentos cruciales toda la ciudadanía está siendo interpelada. Estos no es solo una cuestión que atañe a las instituciones europeas, a los gobiernos, a los partidos. Apela a toda la sociedad. Es la sociedad comprometida la que debe de impulsar también este proceso, porque nos va en ello el presente y el futuro de las próximas generaciones.

Es por todo ello por lo que hemos considerado importante crea la Plataforma por la Defensa de Europa de Cantabria. Una propuesta plural, abierta y trasversal que pretende colocar el debate sobre Europa en un lugar preeminente de la conversación social y política. Es nuestra contribución para lograr una mayor integración, una Europa más sólida. 


Santander, febrero 2026


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